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VANIDOTECA

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26 Mayo 2008

Lee y reproduce este artículo

Este artículo es de Ricardo Raphael, del Universal. Me parece importante, así no solo leelo; si te molesta, reproducelo en tu Blog, hasta crear una cadena lo suficientemente grande para crear un impacto.

Madre Coraje
Ricardo Raphael
26 de mayo de 2008
Ella se llama Leticia Valdés Martell y ha decidido llevar las cosas hasta sus últimas consecuencias. Sabe que a través de la atroz experiencia por la que atravesó su hijo se expresa la monstruosidad de un crimen social que por mucho la trasciende. Leticia tomó conciencia de que su hijo de cuatro años de edad había sido violado cuando, en casa, el menor arrojó semen y sangre dentro de la taza del WC. Fue hasta ese momento que pudo reconstruir mentalmente la hebra de los hechos sufridos por el niño durante las tres semanas anteriores. Entendió por qué no quería asistir a la escuela, por qué llegaba a casa sucio y con los ojos rojos, por qué quería sólo dormir en las tardes. Pudo explicarse las pesadillas y la variedad de palabras soeces que su hijo gritaba durante las madrugadas. Con la muestra de esperma dentro de un frasco y el espíritu devastado, Leticia visitó médicos y siquiatras. Ella se define como madre y padre a la vez, pero los abuelos del menor no le han dejado enfrentar sola esta tragedia. Primero tortuosamente y después de manera más fluida, el menor abusado pudo narrar la experiencia. A través de dibujos y algunas expresiones verbales reveló lo ocurrido. En el Instituto San Felipe —uno de los más prestigiados de la ciudad de Oaxaca— su maestra, Magdalena García Soto; el esposo de la directora y dueña de la institución, Hugo Constantino García, y el maestro de computación, Adán Salvador Pérez, participaron, más de una vez, en el acoso y violación del menor. El hijo de Leticia contó que mientras abusaban de él hubo siempre una cámara de video filmando los hechos. Afirma que lo colocaban encima de una plancha de hielo, sobre sus manos y rodillas, lo amordazaban y también esposaban. Mientras tanto le gritaban. Ahí aprendió las palabras que luego repetiría durante sus pesadillas. Después de prepararse sicológicamente, y de hacerlo también con su hijo, Leticia optó por llevar el asunto ante las autoridades del estado. Visitó primero al procurador general del estado, Evencio Martínez y luego presentó una denuncia ante el ministerio público de la entidad. Cuál no sería su sorpresa a la hora en que comenzó a experimentar las complicidades tejidas entre el gobierno de Ulises Ruiz y los propietarios de la escuela. En lugar de detener al menos de manera preventiva a los inculpados, el ministerio público se tardó cinco largos meses en solicitar a un juez la orden de aprehensión. En tanto, Constantino, Pérez y García Soto siguieron haciendo su vida “normal” la escuela. Alrededor de 150 días después de presentada la denuncia, Leticia recibió una llamada de la procuradora especial para delitos sexuales de la entidad, Aída Gómez Piñón. Ella quería verle. Durante la cita, la autoridad le propuso resolver el conflicto —como si se tratara de un accidente automovilístico— a través de una compensación monetaria. Por extraordinario que parezca, la encargada de proteger a los oaxaqueños de crímenes sexuales optó por jugar el muy inmoral papel de mediadora económica. Hincada aún más en su rabia por este episodio, Leticia decidió sacar los hechos a la luz pública. Fue gracias a las reacciones de los medios locales de comunicación y a los ciudadanos que no tardaron en tomar las calles que, finalmente, el gobierno de Ulises Ruiz se vio obligado a solicitar la aprehensión de los acusados. Desgraciadamente los inculpados contaron con suficiente tiempo para fugarse. Por su calculada negligencia, las autoridades sólo pudieron detener a Magdalena García Soto. Hugo Constantino y Adán Salvador Pérez se esfumaron. Un dato que llama políticamente la atención es que el abogado de la escuela San Felipe sea Jorge Eduardo Franco Jiménez. Un hombre muy influyente en Oaxaca, ya que entre sus antecedentes tiene haber sido legislador suplente de Ulises Ruiz, cuando el actual gobernador fuera senador de la República. Este abogado es además el padre del actual líder del PRI en Oaxaca, también de nombre Jorge Eduardo Franco, quien antes fuera secretario general del gobierno local y actualmente está acusado por haber participado en la desaparición de dos de los líderes más importantes del Ejército Popular Revolucionario (EPR). Evidentemente la influencia que la familia Franco tiene sobre el gobierno de Ulises Ruiz es muy superior a la que, hasta hoy, Leticia Velasco Martell posee. Para contrarrestar, ella ha acudido a la Comisión Nacional de Derechos Humanos —instancia que le dio la razón y respaldo— y a la Suprema Corte de Justicia de la Nación que, en breve, podría atraer el caso. Hace tres semanas, efectivos de la Procuraduría General de la República y de la Agencia Federal de Investigaciones detuvieron un carro donde supuestamente se transportaba el señor Hugo Constantino García. Se reporta que efectivos de la policía local encañonaron a los agentes federales y ayudaron a que, otra vez, escapara el ocupante del vehículo. La noticia tomó por sorpresa a los oaxaqueños, pero no los escandalizó. Ha dejado de llamar la atención que en Oaxaca la autoridad local esté vinculada a hechos de crimen y corrupción. La violación y filmación del hijo de Leticia son hechos que, por mucho, rebasan a esta valientísima madre: México es el segundo productor de pornografía infantil en el mundo. Según instancias internacionales, cerca de 80 mil bebés, niños y adolescentes mexicanos caen anualmente en las garras de la red criminal que, en nuestro país, se dedica a la pederastia, a la corrupción y a la compra-venta de imágenes y videos donde se victimizan a los menores. Cabe destacar que se trata de una fuente inmensa de recursos. A manera de ilustración, una película pornográfica con niños se vende en el mercado en alrededor de 200 mil pesos mexicanos. Este asunto —como cualquier otro vinculado al crimen organizado— sólo puede subsistir gracias al apoyo que los victimarios reciben de las autoridades gubernamentales. Si ocurre esta monstruosa tragedia es por la negligencia y por la asociación delictuosa del Estado. Analista político

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21 Mayo 2008

La expiación social: señalar al político

La expiación social:

Señalar al político.

El señor anti-sistémico voltea hacia sus co-habitantes y les sermonea: ¡Mirar! ¡Malditos! ¡Ellos son los culpables! Después de cumplir religiosamente su ritual, vuelve a su rutina. Va al trabajo. Ríe con los amigos. Goza de un vino. Lee un libro. Continúa con su vida.

Pero no puede seguir su rutina sin mirar hacia abajo, a los desposeídos, sin mirar a sus lados, los ETA´s, sin mirar hacia arriba, un cielo contaminado. ¿Cómo puede continuar riendo, gozando, tomando vino cuando el mundo está tan vilipendiado? Surge un dilema. ¿Cambiare mi rutina, mis acciones, mis hábitos, mi, mundo, para cambiar el mundo? No. Yo lucho para estar cómodo. Parar gozar de los placeres del alcohol, de las melodías trasnochadas, de las caricias promiscuas. No. Es imposible. Alguien debe encargarse de todo aquello, alguien debe ser el culpable.

Los políticos, ellos tienen la culpa. No los conozco, ni a su agenda o propuestas, pero se lo que debo saber: son políticos. Ellos están aquí para la gestión pública. Para arreglar mis problemas. Se les paga para arreglar mis problemas. Si yo no estoy cómodo con la situación, ellos son el origen del mal.

No. No son personas. Lo dejaron de ser hace tiempo. Cuando el poder y el dinero pasan a tus manos, la humanidad se desvanece; yo que nunca he tenido poder y dinero, aun soy humano.

¿Actuar? No sirve. Se les paga para que actúen por mí.

Ellos, siempre ellos. Deberíamos hacer algo. Estoy dispuesto a tomar las armas y matar a esos enfermos de poder. Esa es la única manera, la solución por antonomasia. Y no me vengas con el voto o esas organizaciones civiles. Son una farsa. Toman demasiado tiempo. La paciencia no es tolerable; muchos hemos esperado el cambio demasiado tiempo; Estoy dispuesto a tomar las armas pero no a votar; estoy dispuesto a organizar una revolución pero no una organización civil. Todo cambio pacifico es gradual, y no estoy dispuesto a esperar; el verdadero cambio debe tomar vidas.

El anti-sistémico se reconforta. Se siente bien. Ahora todo es claro. No soy responsable. Ni yo ni mis amigos, menos los tuyos. Es un mal necesario, pero estoy dispuesto a tomar las armas, pero por mientras esperare. Algo ocurrirá. Los tambores de guerra se escuchan en el parlamento. Algo pasara. Debe de. Es necesario que algo ocurra, por mientras, esperare. ¡Pero sepan que estoy dispuesto a todo! (aun que no por el momento). ¡No soy responsable! ¡No soy responsable! ¡No soy responsable!

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19 Mayo 2008

¿Existe la estúpidez latinoamericana?

De antemano pido disculpas al ocupar por segunda vez este espacio. Pensaba volver a utilizarlo diciendo algo casi interesante o medianamente profundo. Prometo que si existe una tercera, le pondré muchas palabras bonitas para que sea profunda, y un titulo pomposo para hacerlo interesante. Como sea. Esto que tienen ante ustedes no es ensayo o tratado; apenas si llega a ser un artículo mediocre. Es una respuesta que responde con otra pregunta. Al leer el título de un artículo con el que me tope, “¿Existe el pensamiento latinoamericano?” Este me inspiro una cierta desconfianza, un aire de autocomplacencia (que más bien parecía flatulencia) y me invadió la idea de la oportunidad de réplica (aunque sea solo al mero titulo), y en el peor de los casos, generar cierta polémica cuyos comentarios a la publicación sean una ardiente defensa a las verdades pre-razonadas, pre-sabidas, pero nunca pre-juiciosas.

¿Existe la estupidez latinoamericana?

Los científicos aun no se han puesto de acuerdo. Los biólogos no ven grandes distingos en los rasgos del hablante del latín (latino-americano); los zoólogos no creen que la determinación geográfica marque el destino de una raza: en el hombre no importa su lugar de nacimiento, sigue siendo igual de animal en todos los países. Los científicos sociales son los más contradictorios. Hay quienes ven en las tribus latinas un destino marcado por los dioses (El imperialismo del norte versus los prohombres del sur) y otros más predican el génesis de la Judea hispánica: éramos unos súper-indios (Perdón, Indígenas altamente desarrollados) hasta que vino la serpiente de Europa a tentarnos con el progreso. Y yo me pregunto donde quedo esa genialidad. Supongo que en la herencia, que es la sangre; pero no se puede dirigir la economía derramando sangre… a menos que sea en una revolución. Claro. He ahí el genio latinoamericano tan buscado y ahora tan encontrado: derramar sangre para producir cambios sociales ¡bien! PATRIA, SOCIALISMO Y MUERTE. VENCEREMOS.

Si la vida es un sueño, ¿Soñar que no soñamos es el verdadero sueño? Los ensueños de las utopías tiene cierto encanto: la ilusión de despertar de aquello que la mente fabrica. El mundo que se explica como el poder que todo corrompe y destruye (digamos, el Neoliberalismo) contra la gracia salvadora que siempre esta en lucha (digamos… cualquier cosa que tenga el adjetivo de bolivariano) pues, es un sueño. Lo peligroso es no darte cuenta de ello, pensarte invencible, con el destino descifrado y fraguado. La vida es sueño porque te permite volar más allá de tu inmediatez; pero cuando ya no puedes imaginar, sino luchar y resistir contra una entelequia yanqui, entonces alguien te ha robado su capacidad para soñar.

El imperialismo yanqui es realmente astuto. Cada noche antes de dormir planea nuevas formas de explotar al continente. No le importan sus crisis internas, las elecciones presidenciales, la guerra en Irak, o todo lo que produce su enorme industria de entretenimiento; no, lo que le interesa a los yanquis es explotar nuestra región. Los problemas latinoamericanos no se deben ni a la cultura política, a la mediocridad de los políticos; ¡No! Al contrario. Ellos siempre señalan desinteresadamente a los culpables de la voracidad de los recursos públicos, de las patéticas políticas públicas, a la creciente desigualdad. Menos mal que existe EEUU, sino ¿Quién más podría ser el culpable?

El pensamiento latinoamericano se ha dedicado más a ser latinoamericano que a ser pensamiento. Los textos escolares de los ochenta para atrás, señalan los enemigos pero no sus razones. Meditan las estratagemas, pero no las soluciones. La mayor virtud de esta cabeza con diferentes cuerpos ha sido su cualidad de cinta magnética, que la podemos oír una y otra vez, la misma canción, diferentes intérpretes para una musicalidad enajenante: el pasado, su grandeza y su eterno lastre. Y el buen Simón fue el libertador, ¿Quién nos librara del fantasma del libertador?

Estúpido viene del latín stúpeo, stupere, stúpui, que significa sentir estupor, quedar maravillado. Hubiera sido fácil poner la etimología desde el principio, pero poco entendible. Replanteo la pregunta ¿Existe un estupor inmovilizante que comparten los latinoamericanos? Seguramente no. PATRIA, SOCIALISMO Y MUERTE. ¡¡VENCEREMOS!!.

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5 Mayo 2008

Opina: ¿Quién es mejor y Por que?

¿Quién es el mejor ensayista de hablahispana?

¿Cuál es el mejor ensayista Mexicano (vivo y muerto)?

¿Qué cuento (y no hablo de cuentos para niños) te ha tocado?

¿Qué tema te mueve?

¿Qué novela que no sea muy conocida te ha fascinado?

¿Conoces la literatura de países de latinoamerica que no sean México, Argentina; como cual?

¿Qué tema piensas que no ha sido tocado por la literatura?

¿La literatura debe ser libre o util?

¿Todo lo que se publica es literatura?

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4 Mayo 2008

Frente a la hoja en blanco

Tengo el sueño de ya no ver el blanco. Pero por el momento, ahí esta. No puedo evitar la ansiedad, cierta tara que produce aquel blanco tiranico capaz de doblega hasta el más talentoso de los hombres, al más inspirado. La ausencia de colores (o la suma de todos ellos) es también la suma de angustias y la ausencia de esperanzas. Peor aun; el blanco es el color por antonomasia para describir aquella luz que nos llama después de vivir. Cuando la luz llega a media noche, no sabe si es inspiración o muerte, no se tiene la certeza si será el comienzo de tu gran novela o el fin de tu historia. Tal vez esa sea la naturaleza del bloqueo; es una reacción natural, un mecanismo de defensa. El mirar aquel fenómeno cromático tiene consecuencias no estudiadas; ya sea frente al monitor, o en compañía de la maquina de escribir, algo sucede en tu organismo, tú Yo biológico se resiste, intuye la señal del fallecer, sabe que aquella señal no es de color blanco, sino el mismo blanco. Cuidado con escribir, el simple intento puede provocar que tu vida se desmorone, darte cuenta que lo que cuentas es tan solo un cuento involuntario que llamas historia de vida. Toda historia no es la historia, es un simple cuento que depende del narrador, un cuento antes de dormir fúnebremente, un cuento para dormir. Pero literatura y existencia no concuerdan, aunque se lleguen a confundir. Se cree en la experiencia como narración y la interpretación como ficción; acertado en literatura y errado en existir. Del parto al lapidario, las ficciones son las creencias… y creerse narrador también es una creencia. La interpretación no es sobre una experiencia, la experiencia es la misma interpretación; escribir frente al blanco atemorizante ya es una interpretación, incluso las experiencias más allá del control son también una interpretación: nacer en pobreza, encontrarse al amor de la vida, ganar un premio, todas son interpretaciones de un gran narrador, pero, ¿Quién es el gran narrador? ¿Seremos nosotros? Esto no es algo necesariamente religioso: puede ser la sociedad y no Dios el gran narrador, o tal vez la familia, la especie o los astros. No niego a Sastre y su argumento: toda obra de arte (pintura o escultura) se piensa para luego plasmarse, pero nadie piensa al hombre, sino que este se piensa a sí mismo, es una pieza de arte derivada de sí. Si Sastre reviviera, le contestaría: tienes razón. Pero no me refiero a la capacidad de pensarse a sí mismos (ser y hacerse responsables de su existencia) sino de la incapacidad de imaginarse a sí mismo (dirigirse, encausarse. Ser responsable significa responder al mundo, no el preguntarle a donde dirigirse y encausarse).

Sin darme cuenta, sobreviví al papel en blanco. Ya ni se donde y como comencé, creo que estas es una de las consecuencias no estudiadas de sentarse frente a una hoja en blanco durante una hora o mas.

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1 Mayo 2008

¿las palabras estan vivas?

Dicta el aforismo anónimo:

Las palabras caminan sin dueño.

Las preguntas se incomodan. Cuestionan a la mente:

¿Es verdad que se puede sentir sin pensar?

¿Y que hay de las penas?

¿O las angustias?

¿Son banales?

¿Es el pensar una banal angustia?

La mente, molesta, le revira al aforismo:

Yo te parí y te crié hasta que palabras te volviste

¿Es que no me tienes respeto?

El aforismo contesta:

Las palabras caminan sin dueño.

Soy anónimo, ¿recuerdas?

No rindo cuentas a nadie.

Ni al lenguaje que me crió

Ni a la mente que me parió

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29 Abril 2008

Re-pensar la cultura

I

La cultura es la jaqueca de las definiciones. Apenas alguien se define para sí (Soy culto) se le tacha de arrogante. Cuando se niega ser culto, se le desdeña como ignorante o analfabeta. Pero también aplica a los grupos; basta con pensar en las diversas culturas. Si excluimos personas, entonces somos unos brutos (incultos), por no incluirlos en una definición. ¿Qué se puede hacer? Tú puedes ser culto en literatura pero inculto en cine; igual aplica a las costumbres: puedes tener cultura política pero no cultura ecológica. Hay cierto temor en reconocerse o rechazarse cuando nadie sabe quien es quien, hay cierto temor en nombrarse culto o en negarlo; ¿Quién podría con la carga? Mil vidas no bastarían para llegar a ser realmente culto. Las expectativas tienen límite cuando se reconoce un límite. En el habla las cosas se complican. Las palabras se pueden conjugar en infinitivo, las cualidades deben ser conjugadas en infinitivo. Para llegar a ser bello, inteligente, culto (cualidades) estas no tienen un limite fijo, sino uno visible y reconocible. Ser bello no es lo mismo a decir soy guapo. Puedes ser bello (tener características que te avalan: ojos azules, cuerpo cuadriculado) pero es difícil que alguien asiente cuando digas soy guapo. Tal vez porque se puede poseer en parte la belleza pero no se puede atribuirla totalmente. Caso contrario de la inteligencia. Puedes ser un inteligente muy tonto (experto en matemáticas y comportarte como idiota) pero a final de cuentas, inteligente. Soy inteligente- afirmas. Ciertamente ¿Quién no lo es? La inteligencia es una abstracción, una parte del todo que se puede afirmar como un todo. La belleza es una totalidad que se puede afirmar en una porción, la inteligencia una parte que se puede afirmar como un todo; entonces, ¿La cultura? Ni una ni otra.

II

Ser culto implica tener la totalidad (si no tienes cultura, eres inculto, ¿Pero quien puede profundizar en todas las áreas del saber u hacer?); no hay limite fijo, pero tampoco reconocible. El problema comienza desde que se piensa la idea de cultura: Las identidades, los símbolos, las mercancías, cada objeto es una manifestación de algo, cualquier cosa, y al ser manifestación (independientemente de que) entonces es cultura. Entonces, ¿No importa el número de libros que devore, igual seré culto? O más a fondo: ¿se puede medir la cultura, se puede calificar que es una manifestación particular? No se. Tal vez es contable el consumo cultural (número de, revistas, libros, películas, obras, discos) pero consumir muchos objetos culturales no te hace necesariamente más culto. Si fuera el caso, los monjes indios, los filósofos griegos, y los poetas ascéticos serian una bola de incultos frente a los adictos de Internet. La cultura no se puede medir, pero tampoco se puede igualar con otras culturas. Resulta un tanto incomodo colocar la noticia del aniversario luctuoso de Octavio Paz junto a la noticia de que Luís Miguel tiene Herpes. Lo relativo sobre que puede ser cultura relativiza la cultura. Tal vez el problema de definir cultura estriba en pensar la cultura como una idea cuando es en realidad una imagen. Ser realmente culto es imposible, la cultura abarca demasiado; pensar o pensarse como culto es un desdoblamiento del ser, una imagen. Sastre, Heidegger entre otros, pensaban al ser humano como un proyecto sin acabar; menuda perogrullada. Vivimos en una fracción del tiempo, y nuestro tiempo es tan solo una fracción, para realmente poder llegar a ser, tendríamos que ser una cosa. Aunque esa es la ambición secreta de pensar la cultura como una idea. Es bastante conveniente: para los políticos, para llegar a ser considerados como preocupados por la cultura; para los intelectuales, para llegar a ser defensores de los valores humanistas; para la sociedad en general, para llegar a ser una sociedad cultivada. Cada quién desea llegar a ser; no se conforman con ser reales, también quieren ser verdaderos (el detalle esta en que, para saber que es verdadero, se tendría que vivir desde el inicio del Big Bang hasta el final del universo, solo así, se tendría una idea correcta de que es verdadero y no un simple fenómeno en la línea del tiempo). Nadie llega a ser totalmente. Eso es lo que nos da la diferencia entre unos sacos de carne y ser hombres: La libertad de continuar, de no ser algo fijo, sino movimiento, cambio. La idea de la cultura como manifestación cuantificable es contraria a su propósito: cosifica al hombre. La cultura (cuando menos, la cultura activa) no es solo una manifestación (una imagen) sino un espejo en que nos reflejamos, nos vemos, nos mostramos finitos, reales. En la cultura que sea pasiva (simple reflejo) es una chatarra, pero al fin y al cabo, cultura. La cultura activa se manifiesta pero también nos manifestamos a través de ella, es un espejo en que (en palabras de Sócrates) nos examinamos; nos criticamos, cuestionamos, dudamos y reflexionamos, una invitación a situarnos reales frente a los espejismos de la cosificación. Llegar a ser, la tentación que nos acompaña del vientre a la tumba.

III

La tasa de natalidad de los objetos culturales se ha disparado en los últimos años, aunque claro, esto no multiplica los espejos sino los espejismos. Mirarse frente al espejo ya no para conocerse, sino para admirarse. Cualquier artista local podría brillar en su pueblo, pero con la gran oferta cultural, ahora su pueblo no es suficiente y tal vez nada lo es. Sabemos demasiado y sentimos demasiado poco, escribió alguna vez Bertrand Russell, y es en esa frase donde se ubica la cultura pasiva frente a la cultura activa. El miedo de recientes años a las maquinas, el temor a un mundo que se muestra cada día mas hostil; el terror a los cambios globales; lo anterior no son otra cosa que una reacción casi antropológica a un mundo que es desconocido, que no se puede llegar a comprender en su totalidad, un mundo de ídolos y dioses vengativos que no se puede calmarles con ninguna liturgia. La cultura pasiva nos hace dueños de un saber pero no de un sentir. Podemos leer las noticias sobre el acontecer mundial, pero no sentirnos seguros. Es aquí donde entra esa palabrita ambigua que muchos la usan pero pocos conocen que significa: consumismo. El consumismo tiene hoy en día la misma función en ciertos círculos académicos que la que tenía Dios en ciertas sectas: explicar todo a través de un porque en sustitución de un cómo. Pocos saben con certeza cómo funciona la sociedad, pero existe una certeza compartida, funciona porque es consumista. El consumismo (como en el pasado fue el capitalismo y en el futuro será otra abstracción académica) es el talante metafísico que explica como funciona el mundo… ¡Sin explicarlo! Esta palabrita (consumismo) es la síntesis de una explicación más compleja… Pero que pocos conocen, y esta misma explicación es abstracta, esotérica y no hay un criterio común compartido; pero eso si, todos están de acuerdo con que la sociedad es consumista.

IV

El consumismo no es otra cosa que un analgésico. El hiper-consumir, la multiplicación de la oferta cultural, la individualización al extremo de la atomización, ninguna de estas cosas se explica por sí mismas (lo siento por los académicos cuya mirada y medida del mundo no va más allá de su nariz); la cultura activa reactiva la sensación del hombre de estar conectado con su entorno. Pero hace mucho que el ideal socrático del saber como ética se extinguió, hace mucho que ser congruente entre el actuar y el saber se extinguieron. El consumismo es un premio de consolación; ahora que ya no se puede ser integro entre lo que se hace y se piensa (Se aprende para un futuro incierto en la escuela; se trabaja para lujos que tal vez nunca se tenga; se… tiene mas de todo sin poder disfrutarlo. Se hace y se es, pero raramente para si, sino para el que se puede ser)

La cultura es ambigua por que sea personalizado, cuando en realidad debería ser personal.

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20 Abril 2008

Polemizar situación pejista

Si eres de México, esto es para ti; Sí eres de Latinoamérica, te identificaras; si eres de España, te sentirás privilegiado; si eres de otro país… Tal vez ya te interese.

1.-Es de hipócritas lamentar y temer a AMLO y no a las causas que lo formaron, pero tampoco se debe evadir la responsabilidad de sus actos y muchos menos se deben justificar sus acciones. Lo que se teme de AMLO es que, en nombre del “pueblo” (entidad inexistente, la musa de sus caprichos) haga y deshaga. Claro que esto es imposible de entender para quien tenga la cultura del caudillaje; me explico para no sonar peyorativo: Quienes reclaman que no hubo un “cambio”, pues, ¿Qué esperaban? Cuando gano Fox, se escuchaba en el Zócalo “no nos falles”, y les fallo. En el fondo la mecánica es la misma, y por tanto el resultado será el mismo: Ceder la responsabilidad, el poder y la voluntad a una persona. Fox no podía cambiar 70 años de andamiaje PRIista en seis años, pero eso sí, tuvo un desempeño mediocre. A AMLO se le pide lo mismo: hazlo por nosotros. ¿Hacer que?, tomar la batuta del país. Ningún hombre, por más poderoso que sea puede cambiar años de una cultura basada en el pillaje y la violencia. Peor aun, es hipócrita llamar peligroso a AMLO y reducir a todos sus seguidores como “ignorantes” o “incultos”, lo único que se logra con esto es violentar la convivencia, después de todo, AMLO tiene a muchos intelectuales detrás de sí (aunque algunos, hay que admitirlo, de dudosa ética. Tenemos, por ejemplo, a Monsivaís que manipulo ciertos hechos para ajustarse a la visión de AMLO en su libro “las herencias ocultas”); pero también es igual (o más) hipócrita reclamar al gobierno oficial justicia cuando se niega (u hasta redime y aclama) los delitos de AMLO (¿o es poca cosa el bloque del DF?, solo por decir uno, entre tantos bloqueos); la crítica se convierte en una crítica de gusto y no al hecho en sí: el abuso, la injusticia, el atropello, todo ello y más no son malos en sí, sino en su aplicación, es como decir: no, no, ¿para que violar niños si se puede violar ancianos? Eso es lo que da miedo: negar la realidad objetiva y primera, transformar los crímenes en herramientas., que la justicia este supeditada al humor de la colectividad (temperamento que cambia según el carisma del hombre que este frente al micrófono). Si las personas que abandonaron su capacidad de juicio por la lealtad apuestan por un país más justo, deberían empezar por pensar si solo existe ese camino: ceder responsabilidades a un tercero.

2.- demagogo proviene del griego que significa literalmente, hombre del pueblo; el uso peyorativo del término comenzó cuando Platón y compañía señalaban que este personaje apelaba y manipulaba a las emociones de las personas, por lo cual, sí, se identifica con el pueblo, pero el pueblo siempre lo define el interlocutor; en otras palabras, si no estas conmigo, no eres del pueblo; ergo, yo soy la voz del pueblo, tú estas en contra de los intereses del pueblo.

3.- El FOBAPROA (pueden revisar las revistas Este país para confirmar cifras) fue la llave para iniciar saqueos, de acuerdo, pero también ayudo a salvar muchas empresas. Lo que tú lector piensas cuando oyes el FOBAPROA es en realidad un mito. Investiga y después comenta.

4.-Cualquiera puede hablar en nombre de los pobres, pero a ningún pobre (de los más marginados) se interesa por tales opiniones. Los “verdaderos cambios” dentro del imaginario colectivo, son cambios visibles y grandilocuentes; dentro de las estadísticas contenidas en el libro, de los libros al poder de Gabriel Zaid se muestra que los pobres son quienes tienen una posición mayormente conversadora, igualmente en las estadísticas de Fernando Pliego (el mito del fraude electoral, editorial Pax) mostraron que los más pobres no votaron por AMLO sino por el PRI. ¿A qué voy con esto? Que la explicación de esta actitud conservadora es simple: los grandes cambios nunca llegan a los de abajo. Lo único que se cambia es el modelo, pero nunca les preguntan a los pobres si están de acuerdo. Los grandes cambios son el mito colectivo de la justicia salvadora: el cambio vendrá y todo será diferente. Pero la realidad es otra. El cambio es la muletilla que expía culpas. Las pequeñas diferencias hacen diferente al país, pero eso no se logra desde el caudillaje, sino desde el desempeño ciudadano.

5.- lo que falta en la receta para hacer al país mejor no son huevos (porque sobran bravucones) sino neuronas

6.- ¿Existió la revolución? Octavio Paz en el laberinto de la soledad ponía en entre dicho tal cosa. No veía revolución sino rebelión (en cita con Ortega y Gasset). Paz encauso gran parte de su tiempo para desmitificar la historia oficial (que hoy se le conoce como “historia alternativa” nada más piensen en veraces cuanto objetivos libros de Paco Ignacio Taibo II). Los héroes de la revolución y los sentimientos nacionalistas fueron mitos construidos durante el régimen PRIista para encontrar legitimidad donde no la tenían, construyendo una identidad nacional basada en los principios Marxistas que hasta hoy en día, muchas personas del periodismo “alternativo” y la “resistencia” defienden. Recientemente salio a la venta el libro, cien años de confusión, de Macario Schettino Yañez, un texto para pensar.

7.- Quienes se guíen por verdades superiores a la vida (no prejuicios, eso seria suponer que existió una pre-operación lógica. Aquí se da por hecho y sabido, es mejor llamarlos pre-saberes) negaran todo lo dicho, y me situaran dentro de los conservadores, de la derecha, de los yunquistas, de los que no saben la verdad pre sabida. A ustedes, solo les pido que duden, se pregunten, se cuestionen, si después de interrogarse (examinarse diría Sócrates) están seguros de sí, bien, pero siempre es recomendable pensar, pensar sobre pensar.

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